jueves, 5 de abril de 2012

Las brujas de París


La Voisin se llamaba en realidad Catherine Deshayes. El nombre por el que era conocida derivaba del de Antoine Monvoisin, el hombre con el que se había casado. A la muerte de su esposo, su amante Lesage y un sacerdote satánico la iniciaron en la magia negra y despertaron su interés por la alquimia. 

Catherine practicaba la hechicería en una casita de la rue Beauregard, en Ville-Neuve-sur-Gravois, una población nueva construida a principios de ese siglo entre el de Saint-Denis y las murallas. Había comenzado su carrera como comadrona. Una de sus especialidades eran los abortos, pero cosechó aún más éxitos con sus supuestas dotes de adivinación y los elixires de amor que preparaba. El último paso había sido la elaboración de “polvos para heredar”, como se llamaba eufemísticamente a sus pócimas venenosas. 

El aspecto de La Voisin en nada hacía sospechar el fondo siniestro que ocultaba su alma. Tenía una mirada viva y dulce, una sonrisa ingenua y mejillas mofletudas; así era la mujer que iba a confesar haber quemado o enterrado en su jardín los cadáveres de más de dos mil quinientos niños recién nacidos. Michele de Decker nos cuenta que “como era mujer de principios, y no faltaba jamás a misa, siempre había insistido en que los niños llegados al mundo —aunque fuera por un breve instante— recibieran las aguas antes de abandonarlo”. 


Al principio pedía a sus clientes cosas muy inofensivas, como que acudieran a la iglesia de algún determinado santo. Luego comenzó a vender amuletos y a recomendar prácticas mágicas, y finalmente se dedicó a la venta de afrodisíacos y venenos. Recibía en una habitación oscura, con una vestimenta de terciopelo púrpura bordeada de armiño sobre la que lucía doscientas águilas bordadas con hijo de oro. 

A pesar de no haber dejado nunca de mostrarse como una mujer devota que seguía asistiendo a los servicios religiosos en Notre Dame de Bonne Nouvelle, La Voisin acabó por organizar también misas negras. En ellas se utilizaba como altar el cuerpo desnudo de una de las mujeres suplicantes, y, si esto no fuera posible, se llevaban prostitutas a tal fin. Un acólito vestido de negro se acercaba a colocarle una vela negra en cada una de las manos. Entonces aparecía el sacerdote oficiante y depositaba sobre el estómago de la mujer el cáliz destinado a recoger la sangre del sacrificio. Tras besar su cuerpo, comenzaba la ceremonia en la que se utilizaba un libro de oraciones encuadernado con piel humana y orina en lugar de agua bendita. Completado el ritual, se procedía a la ofrenda. El sacerdote extendía sus brazos para recibir al recién nacido, que le era entregado por el acólito vestido de negro. Invocaba entonces a Astaroth y Asmodeus y les pedía que aceptaran el sacrificio y concedieran a cambio las peticiones de los suplicantes presentes. 

Los bebés entregados para el sacrificio costaban demasiado dinero, pero Catherine encontró el modo de economizar fundando un hogar para madres solteras. Allí las libraba de la incómoda responsabilidad de hacerse cargo de un niño no deseado, y todo de manera gratuita para las mujeres que no disponían de medios. Las facturas que presentaba a las de clase acomodada eran lo bastante abultadas para cubrir los gastos de toda la institución. 


La Voisin contaba con un buen número de colaboradores, entre ellos Lesage, el abate Mariotte o el sacerdote renegado Étienne Guilbourg, que oficiaba las ceremonias. Otros envenenadores, como Catherine Trianon o Marie Bosse, estaban implicados en la trama, y ocasionalmente contaba también con la colaboración de su hijastra. 

La Voisin confesará que la mayoría de los casos de envenenamiento descubiertos en la corte habían sido preparados por ella, y comprometió en el asunto de los venenos a nombres muy importantes en Versalles. Tenía muchos clientes entre la nobleza de Francia: el mariscal de Luxemburgo, Olimpia Mancini, la duquesa de Bouillon, Madame de Polignac, la marquesa de Alluye y muchos nombres más, de los cuales nos iremos ocupando aquí. 

Con tan importantes clientes, el negocio de la bruja era muy próspero. Durante el día los atendía y por la noche daba fiestas con música de violín en sus jardines, unas veladas a las que asistía lo más granado de la sociedad parisina. Catherine contaba con varios aristócratas entre sus amantes. 

Continuaremos con el relato después de Pascua. Felices vacaciones.

Diana de Méridor

21 comentarios:

  1. Uf,
    Es que madame, hasta cuesta de creer. Estas cosas son sinónimo de decadencia, a mi parecer, de una sociedad en la que hay algo que no funciona.
    Lo de fundar una institución para madres solteras destroza a cualquiera, cómo pudo ocurrir.
    Buen detalle el de señalar la doble vida.
    Saludos.

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    1. Pues entonces no funcionaba nada en ninguna sociedad, porque cruzando el charco, ya ve lo que estaba sucediendo en América por esa misma época. No olvide a las brujas de Salem.
      Era un problema que llegó a alcanzar grandes proporciones en ese siglo.

      Lo de fundar una institución para madres solteras no creo que destroce a nadie. Ahora bien, si la finalidad es obtener bebés gratis para ser sacrificados en misas negras, la cosa cambia.

      Felices pascuas, monsieur.

      Bisous

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  2. Una perversión de tal calibre me deja helada, no sólo por los horrendos ritos, también por la apariencia de una moral cristiana para embaucar y cometer crímenes. En fin, Madame, la especie humana tiene una capacidad asombrosa para el mal (también, para la generosidad y la bondad, menos mal)

    Disfrute de sus vacaciones y hasta pronto.

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    1. Así es, madame, Tambieén para la generosidad y la bondad. Lo que pasa que el mal frecuentemente es muy llamativo, y eclipsa al bien, pero no lo anula.

      Felices pascuas

      Bisous

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  3. apa, que personaje. La Locusta de la edad Moderna, ¿termino tan mal como aquella?

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    1. Sin jirafa, pero sí, terminó igual de mal, madame :)

      Felices pascuas.

      Bisous

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  4. ¿Y pensar que consideraban salvajes a los indios americanos por practicar sacrificios humanos para sus Dioses? Y llegaron a cristianizar y a "humanizar" a América.

    La mente humana tiene sus perversiones, en el caso del indio americano era quizás más por ignorancia, ¿pero en el caso de la sociedad civilizada como la de Europa?.

    Salí de mi retiro por leerla Madame, me engatusa con sus
    historias.

    Le deseo un feliz descanso.

    Besos.

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    1. Muy buena observación, madame. Pero es que en Francia se consideraba ilegal hacerlo, y los delincuentes que cometían tales atrocidades con los recién nacidos eran juzgados y condenados si procedía. En ningún momento se asumía que fuera normal, sino que se consideraba un crimen.

      Muchas gracias, madame.

      Bisous

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  5. Qué recuerdos me trae este artículo de hoy. Supongo que a usted también. Hablamos bastante sobre ella en otros tiempos, aunque no me contó lo de los 2.500 niños enterrados en su jardín. Si llego a saberlo entonces le hubiera afeado su conducta y amenazado con contarlo en Palacio, je, je, je...
    Su artículo de hoy de matrícula, como es norma.
    Que tenga una feliz Semana Santa.
    Beso su mano.

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    1. Jijiji, ay qué tiempos, monsieur, cuando tuvimos que matar a la pobre Judith, para gran disgusto del marqués de Bonvivant.

      Muchas gracias, monsieur. Espero que esté disfrutando de estos días de semana santa.

      Bisous

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  6. Qué repelús, madame. ¿Cómo eran capaces de hacer tales cosas? Sacrificar niños, envenenar a gente, ... y todo por el poder, por la influencia, por el dinero. Qué no seremos capaces por dinero.
    Besitos y felices Pascuas

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    1. Así ha sido siempre. Y se aprovechaban de que en la época era tan difícil de detectar un envenenamiento para salirse con la suya. Si a eso añadimos la superstición, obtenemos este panorama.

      Feliz tarde, madame.

      Bisous

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  7. ¡Uff! qué barbaridad. No me extraña que el negocio fuera prospero con esa clientela implicada y logicamente bien "pillada" por todo lo que conocía de ellos.
    Esperaré la continuación.

    Felices vacaciones, Madame.

    Bisous

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    1. La falta de escrúpulos y hasta de la más mínima sensibilidad era total. Cuando quisieron darse cuenta las autoridades, el mal ya estaba muy extendido.

      Felices vacaciones también para usted, madame.

      Bisous

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  8. Hola, Madame

    Es espeluznante, terrorífico, monstruoso. Es tremendo que hubiera personas de tal calaña, tan amorales y con falta de escrúpulos. Y además que se creyeran en la posesión de la verdad y convencieran a los demás de estar haciendo lo correcto. Es horrible.

    Feliz noche, Madame.

    Bisous.

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    1. Yo creo que la falta de escrúpulos era compartida por quienes acudían a ella. Cuando iban en busca de un veneno, por ejemplo, iban ya con esa idea en mente. Y luego ella sabría bien a quién proponer lo de las misas negras y a quién no. Porque si se equivocaba de persona, podía costarle muy caro.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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  9. Queria comentarle que estoy despacito poniendome al dia con el blog. Recien estoy promediando el 2009. Tambien expresarle que estoy muy feliz de haber encontrado un sitio donde se nota que quien escribe, ademas de pasion por su tema, lo conoce, no lo copia y eso se agradece muchisimo mas, ya que lamentablemente no es demasiado comun de encontrar.Gracias Madame.Por hoy abandono la lectura.Felices Pascuas.

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    1. Gracias a usted, madame, por la atención que presta a este espacio. Ciertamente es aquí donde más me divierto.
      Comencé hace años en un fotolog como Madame Minuet, y un día decidí ampliar el proyecto y trasladarlo aquí.

      Felices pascuas también para usted.

      Bisous

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  10. Hay Madame:

    Recuerdo románticamente como hicimos desaprecer a esta dama en tiempos de la novela...

    De todas formas no deja de atraerme este personaje. Siempre me ha impresionado que todo el mundo sabía, pero se hacían los que no.

    Besos y Felices Pascuas Madame.

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    1. Bueno, sabían los que necesitaban de sus servicios, que se molestaban en averiguar. Pero llegó a estar tan extendida la red que era cuestión de poco tiempo ya que comenzara a destaparse.

      Felices pascuas, monsieur.

      Bisous

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  11. Con atraso leo estos horrendos crímenes, prácticamente imposibles de pensar con una mente en sus cabales.
    Bisous

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